Adolf Hitler: el político más cruel de la historia

¿Quién no ha oído hablar de Hitler? Y es que hay nombres que pasan a la historia por haber hecho mucho bien, o mucho mal. En este caso, se trata de la segunda opción.

Adolf Hitler fue el presidente y canciller de Alemania durante el periodo 1933-1945, y encabezó un régimen totalitario conocido como Tercer Reich o Alemania nazi. Presidió Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, acontecimiento cuyo inicio fue provocado por el mismo con la invasión a Polonia el 1ro de septiembre de 1939, primer paso de su plan expansionista.

De su mano subió al poder el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nazi), al que se afilió en 1919 y pasó a dirigir dos años después. En 1923, este Hitler intenta una insurrección, que pasaría a la historia con el nombre de el Putsch de Múnich, la cual fracasa. Por esta razón, es condenador a prisión durante cinco años, de los cuales solo estaría encerrado ocho meses. Fue allí donde escribió la primera parte de su libro Mi Lucha –en alemán, Mein Kampf-, texto que recoge su ideología junto y varios elementos autobiográficos.

Mediante sus eufóricos discursos, caracterizados por una ferviente oratoria y en los que ponderaba el pangermanismo, el antisemitismo y el anticomunismo, se ganó el apoyo de las masas.

El súper objetivo de este hombre fue era establecer un nuevo orden en Alemania y el resto del continente europeo, sobre el cual tendría pleno dominio. Para ello promovió el rearme de Alemania e inició la Segunda Guerra Mundial.

Durante el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, Hitler y sus aliados se apoderaron de la mayor parte de Europa y África del Norte. El progreso de las llamadas Potencias del Eje (encabezadas por Alemania, Italia y Japón) comenzó a detenerse después de la batalla de Stalingrado (1942-1943), hasta que en 1945 sufren la derrota final.

En los últimos días de este conflicto mundial, Hitler se casó con su antigua amante, Eva Braun. El 30 de abril de 1945, ante la derrota final, ambos se suicidaron para impedir su captura por el Ejército Rojo. Los cadáveres fueron incinerados.

Adolf Hitler provocó la muerte de diecisiete millones de personas, entre ellos, seis millones de judíos y entre medio y millón y medio de gitanos. Los campos de concentración creados por él fueron escenarios de los abusos y muertes más violentos. A este desastre se le denominó el Holocausto.

 

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