Crece el consumo de monociclos en la sociedad

Según dicen los periódicos deportivos de esta semana, crece el consumo de monociclos eléctricos en la sociedad española. Se trata de publicaciones muy prestigiosas que se dedican a hacer estadísticas acerca de los deportes más practicados por los españoles cada año. Si bien es cierto que el fútbol tiene la supremacía absoluta, a mí me produce mucha curiosidad saber que otros deportes llaman la atención de los aficionados de la actividad física. Por ejemplo, el año anterior tuvo una gran pegada el fútbol sala, cosa muy rara, ya que el fútbol común, el que se juega en el campo de hierba, es lo máximo. Pero leí algunas entrevistas a jugadores amateurs de futbol sala, y me convencieron sus argumentos. Se trata de un deporte muy parecido al futbol, se puede jugar en las cercanías de la casa (porque existen sitos de futbol sala en España para aburrir), cuesta más barato que jugar futbol (los enseres del futbol se han vuelto casi impagables para los mileuristas: camisetas, zapatillas, pomo ergonómico, short, sudadera, gorra, vendad elásticas para proteger las articulaciones…). Vaya, que como podrán notar los que no juegan futbol, vestirse para practicar se ha convertido en una salida de lujo para muchos hinchas del deporte rey.
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No obstante, el fútbol sala es muy más distendido, se juega en el barrio, con gente común, no existe esa competitividad por las apariencias… como tristemente ocurre actualmente con el futbol. Creo que esta situación se debe a las campañas de propaganda que llevan a cabo los medios de prensa internacionales como El País, El Mundo, Being Sports… en los cuales convierten a los jugadores de futbol en verdaderos modelos de estilos de vida alejados de la vida deportiva: lujo, carros deportivos del año, ropa muy fashion, perfumes caros, marcas de nombres impronunciables… Yo creo que uno puede usar su imagen como mejor le convenga, eso es un derecho que tenemos todos. No obstante, me parece que los jugadores, los representantes, los entrenadores, los dueños de los clubes deportivos y demás implicados desde el punto de vista deportivo, deberían medir más las consecuencias de seguir este camino de consumismo desbocado.
Miren como acaba de destaparse el escándalo de corrupción en la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), que ha manchado el nombre del deporte y sus principales representantes en el mundo entero. Una verdadera vergüenza.

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