La juventud y la pérdida de valores

 
“La juventud está perdida”, dicen muchos sin ni siquiera detenerse a pensar en lo que están diciendo. Es tan fácil juzgar cuando se está en otra posición que muchas veces se cae en la injusticia. Lo más duro de todo esto es que un día nos damos cuenta de que tenemos gran parte de la responsabilidad en esta llevada y traída perdición de la juventud.

Porque cuando nos ponemos a mirar las cosas desde otra perspectiva nos damos cuenta de que esa juventud de la que tan mal se habla es el resultado de una formación social en la que nosotros, los adultos responsables, formamos parte.

La llamada pérdida de valores no es solo de esta generación, sino que se viene dando desde hace mucho tiempo. Ah, ya las cosas no son las mismas, decimos con esa ilusión nostálgica de pasado que nos inunda cuando alcanzamos ciertas edades. Pero es que el mundo tampoco es el mismo.

Si pensamos en el siglo pasado y lo vemos década por década nos podemos dar cuenta de que en cada una de estas existía una nueva corriente de pensamiento. Que el feminismo estaba naciendo, que los movimientos sociales cobraron un auge tremendo. Que las guerras nos hicieron menos conservadores, que los hippies se preocuparon por aclamar la paz y que los punk dieron otra vuelta de tuerca.

Sí, todo eso en un siglo que también vivió un avance tecnológico arrollador y que abrió las puertas a un nuevo milenio con las baterías bajas. Si nos ponemos a pensar en qué ha pasado de relevante en este siglo que ya comienza a entrar en años seguramente no tendremos mucho que responder. Pero eso no es solamente culpa de una generación que se ha quedado sin sueños.

Más que criticar a los jóvenes hay que tratar de entender por qué reaccionan como lo hacen, o más bien, por qué no reaccionan. No obstante, ser absolutos también es un gran error, porque no todos los jóvenes son iguales, y la verdad es que muchos sí se sienten responsables por el tiempo que les ha tocado vivir y por la sociedad a la que aspiran.

En fin, que antes de cruzarnos de brazos, rezongar, virar los ojos en blanco y decir que la juventud está perdida, lo que tenemos que hacer es pensarlo mejor y criticarnos por la parte de culpa que nos corresponde.

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